sábado, 24 de abril de 2010

1.3.-Modelos de cognicion humana .

La cognición humana tiende a ser conservadora: intentamos preservar aquello que ya está establecido, a mantener nuestros conocimientos, actitudes e hipótesis previas. Ejemplos de conservadurismo cognitivo son:

-la primera info que reciben suele ser la que más influye

-las categorías de fácil acceso son las más usadas para formar juicios

-los heurísticos representativos y de actitudes a veces se usan mal

-los estereotipos distorsionan la elaboración de info para confirmar la utilidad aparente de los mismos

-la memoria se reconstruye para que se ajuste a las perspectivas actuales

Debido a este conservadurismo, es habitual que nos encontremos con dos sesgos:

-Sesgo de confirmación: tendencia a buscar info que confirme las propias hipótesis y creencias originales, por ej, si alguien me cae mal, me voy a fijar en las cosas malas que vea en esa persona, y no en lo bueno.

-Sesgo retroactivo o a posteriori: una vez que conocemos el resultado de un acontecimiento tenemos una fuerte tendencia a creer que podríamos haberlo predicho con anticipación. Es el efecto del “ya lo sabía yo”, y puede llevarnos a creer que las cosas no podrían haber sucedido de otro modo, cuando puede que ese resultado no fuera el más probable.

-Ventajas e inconvenientes: la ventaja del conservadurismo cognitivo es que nos permite percibir el mundo social como un lugar coherente y estable, sin embargo, el mal uso de categorías inadecuadas, puede llevarnos a deformar los acontecimientos o a pasar por alto info. Importantes y a tomar decisiones equivocadas. La incapacidad de actualizar nuestra manera de concebir el mundo ante la presencia de info. Nueva y discrepante, puede conllevar una imagen equivocada de la realidad y dar lugar también a problemas sociales, como el racismo, sexismo o los prejuicios.

-Sugerencias para evitar las consecuencias negativas del conservadurismo cognitivo:

1. Desconfíe de quienes intenten crearle nuevas categorías y definiciones de las situaciones: hay muchas formas de definir y etiquetar, pregúntate por qué se sugiere una etiqueta en particular.

2. Usa más de una forma de categorizar y describir una persona o un hecho: así no te fiarás de una sola categoría, intentando que los datos se ajusten a una idea preconcebida

3. Piensa que las personas y acontecimientos son únicos, ya que aunque pertenezcan a una categoría concreta y reconocible, por ej de sexo o raza, también forman parte de muchas otras categorías, y poseen atributos y rasgos únicos (individuales), mejor evitar el abuso heurístico y de estereotipos.

4. Ten en cuenta la posibilidad de equivocarte al formarte una impresión: de ser víctima de algún tipo de sesgo cognitivo, por ej, de confirmación, retroactivo… abuso de heurísticos concretos… etc.

8. CÓMO GUÍAN LA CONDUCTA LAS ACTITUDES Y CREENCIAS

Contra lo que podamos suponer, las creencias y actitudes no siempre guían nuestra conducta, de manera que a veces no hay una relación consistente entre actitudes o creencias y la conducta, sin embargo, tendemos a pensar que la gente actúa de manera coherente con sus creencias y actitudes, ignorando muchas veces cuestiones tan importantes como el poder de la situación, y atribuyendo la causa del comportamiento de un individuo a rasgos de personalidad y actitudes, por ej, cuando vemos que a alguien le pasa algo, tendemos a suponer que tiene que ver con el tipo de persona que es, nos gustaría creer que la gente obtiene lo que merece y merece lo que obtiene. Se llama inferencia correspondiente a la tendencia de atribuir la causa de una conducta a una característica correspondiente de la persona, así la conducta se explica en función de un atributo o rasgo que se parece a la conducta, por ej, se le cayó la leche por que es un patoso.

¿Cuándo predicen las actitudes nuestra conducta? Accesibilidad de las actitudes

Las actitudes muy accesibles aumentan la posibilidad de una conducta consecuente con ellas. La accesibilidad de las actitudes se refiere ala fuerza de la asociación que hay entre un objeto y cómo lo evaluaos, por ej, serpiente provoca que la mayoría de las personas piensen en algo malo o peligroso. Una forma de medir esa accesibilidad es la rapidez con que se puede dar una respuesta evaluativo sobre un objeto o un problema. Pero a veces no contaos con una verdadera actitud (una valoración del objeto almacenada en la memoria), y sin embargo podemos dar una opinión, basándonos en las características objetivas, lo que dicen otras personas al respecto, o nuestra actitud general hacia situaciones similares.

Fazio y sus colegas demostraron que se puede manipular esa accesibilidad a fuerza de que los sujetos expresen una y otra vez sus opiniones o de darles la oportunidad de que tengan una experiencia directa con el objeto, descubriendo que al hacerse más accesibles de esta manera, las actitudes pueden predecir la conducta en mayor medida que las que no se hacen accesibles.

Otra forma de que actitudes y creencias influyan en la conducta: a partir de las percepciones

Las actitudes y expectativas afectan a nuestra conducta y en consecuencia a nuestras percepciones. Por ej, si una persona me cae mal, probablemente no seré muy simpática con ella, en consecuencia ella tampoco lo será conmigo, a su vez percibo que ella no es simpática conmigo, por lo tanto yo tampoco lo seré con ella. Es así como la creencia puede generar el mundo social en que vivimos, y no olvidemos que muchas veces el contexto influye a su vez en las actitudes o expectativas, por ej, me dicen que es borde, yo me comporto con esa expectativa en la cabeza y etc., etc.…

Conclusión: subestimamos el poder de la situación

Como conclusión sobre las actitudes y la conducta, decir que es habitual que variables ambientales actúen como fuentes determinantes de la conducta y que muchas veces solemos pasar por alto la importancia de la situación ala hora de explicar el comportamiento y preferimos explicar las acciones de los demás a partir de suposiciones sobre su personalidad y actitudes. Es decir, que la mayoría estamos convencidos de que las actitudes predicen realmente el comportamiento y tendemos a ver relaciones entre actitudes y conductas, incluso cuando puede que no existan en realidad.

9. TRES SESGOS POSIBLES EN LA EXPLICACIÓN SOCIAL

Los psicólogos sociales, al estudiar cómo interpretamos el mundo social, han identificado tres sesgos generales que suelen afectar a las atribuciones y explicaciones:

1. Error de atribución fundamental: es nuestra tendencia general a sobreestimar la importancia de los factores de personalidad en relación a las influencias contextuales o ambientales cuando explicamos el comportamiento de los demás.

Otro factor a tener en cuenta es la importancia de los roles, y es que es frecuente que, en tanto observadores, perdamos de vista el hecho de que cada individuo desempeña muchos papeles sociales y que es posible que solo estemos viendo uno de ellos. Por ej, el profeso X puede ser visto por sus alumnos como simpático, atento, brillante… pero como crítico, duro, discutidor, etc., por sus colegas de trabajo. Algunos roles tienden a generar condiciones de una parte del espectro posible y otros a generar otras de otra parte del especto, así la conducta puede deberse al modo en que la persona percibe las demandas de su rol.

Un ejemplo de la importancia de los roles es el expto de Ross y colaboradores, “programa concurso”, en que los sujetos percibían como más inteligentes a los que hacían las preguntas y menos a los concursantes, ya que al fallar preguntas, lo parecían.

2. Sesgo del actor-observador: es la tendencia de los actores a atribuir sus propias acciones a factores ambientales y la de los observadores a atribuir esas acciones a predisposiciones estables de la personalidad de los actores. Por ej, yo he suspendido por que era difícil, y los demás por que eran tontos. Esto se debe a que el actor suele centrar su atención en el entorno y la historia pasada, mientras que el observador la centra en el actor, esto hace que pueda ignorar razones históricas o ambientales que expliquen la conducta del actor. Es frecuente así que este sesgo lleve a conflictos y malentendidos, por ej, él llegó tarde por que había atasco y ella piensa que es por que ya no le interesa; estas percepciones y atribuciones pueden a su vez servir como base a acciones posteriores que den lugar a sentimientos intensificados de hostilidad y conflicto. Una forma de evitarlo puede ser cambiar las perspectivas de actor-observador, por ej, favoreciendo la empatía a través de la asunción del otro punto de vista representando ese papel. Otra técnica muy potente es la capacitación para la sensibilidad que trata de aumentar la comprensión interpersonal por medio de una retroalimentación en lo que respecta a cómo los demás ven y sienten el mundo (en cuestiones internacionales, los programas de intercambio cultural también pueden ser efectivos).

Al cambiar la perspectiva cambia la info disponible para hacer atribuciones.

3. Sesgos del yo:

El modo en que concebimos el yo (fuente primordial de motivación), influye en gran medida en todo lo que concierte a las cogniciones sociales, ya que desde el punto de vista psicológico, uno de nuestros objetivos principales s mantener y realizar la visión que tenemos de nosotros mismos. Dos de las formas en que influye son:

-El pensamiento egocéntrico: Tendencia a percibir que el propio yo tiene más importancia en los acontecimiento de lo que sucede en realidad. La mayoría recuerda los acontecimientos pasados como si fuesen sus protagonistas principales, con capacidad de controlar e influir en su curso y en el comportamiento de los demás. Por ej, los líderes mundiales tienden a creer que el acto de una nación extranjera se produce en respuesta a decisiones suyas anteriores o, con la intención de probar una respuesta de ellos. Este pensamiento se debe al poder de la ilusión de control, que se alimenta de él, así que por ej, creemos que el boleto de lotería que hemos elegido nosotros mismos tiene más probabilidades de ser el ganador. Por ej, el principio de Barnum, especialidad de los horóscopos de los diarios, que hacen afirmaciones que se cumplen en casi todas las personas y que muchos creemos por que pensamos que se refieren a nosotros. Este tipo de pensamiento también afecta a los recuerdos de hechos e info pasadas: tenemos mejor memoria para info referente a nosotros, cuando desempeñamos un papel activo a la hora de generar info se recuerda mejor que si la recibimos de forma pasiva, y cuando pensamos que un término u objeto se aplica a nosotros que cuando se aplica a los demás (estudiar relacionando con experiencias personales o pensando cómo se aplican a nosotros).

-Sesgo del propio interés: Tendencia a atribuir los éxitos a predisposición y los fracasos a factores ambientales; aceptamos lo bueno y negamos lo malo, por ej, una buena nota, es fruto de capacidad y esfuerzo, una mala nota es fruto de un examen injusto, o mala suerte, o culpa de otros, como los profesores… Se debe a que captamos info diferente según seamos actores u observadores, por ej, tareas domésticas. Otra explicación es que haceos esas atribuciones para proteger y mantener el autoconcepto y la autoestima; defiendes tu imagen positiva a través de la negociación o una buena excusa; defensa del yo.

Las explicaciones basadas en el propio interés se dan sobre todo cuando el yo se siente amenazado o cuando se ve una oportunidad de conseguir una imagen positiva; si la persona se encuentra muy implicada en la conducta, si se siente responsable del resultado de ella, y cuando hay personas que observan públicamente esa conducta. Y será menos probable cuando se ve que no servirá de nada, cuando no es adecuado dar excusas o estas pueden dar pie a expectativas poco razonables sobre actuaciones futuras.

-Funciones de los sesgos del yo:

Pueden tener efectos beneficiosos ya que cuando crees que das lugar a cosas buenas, te esfuerzas más en conseguir objetivos difíciles, y por que permite que los perdedores no se sientan abatidos por los contratiempos y sigan adelante tras una derrota.

Una forma de pensar optimista según la cual un fracaso se debe a la mala suerte y puede superarse con esfuerzo y habilidad conduce a mejores resultados, salud y actitudes mentales mejoradas.

El precio de la ilusión de control y los sesgos del yo, es por otra parte, una imagen un tanto deformada del yo y del mundo en general, causada muchas veces por la necesidad de justificarnos a nosotros mismos y nuestra conducta; para que los hechos se ajusten a los que consideramos moralmente bueno y sensible. Lo irónico es que muchas veces, esa necesidad de vernos como personas buenas y sensibles nos lleve a realizar acciones que no son ni buenas ni sensibles.

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